No dar tregua al espanto




De esta guerra no se libra nadie. Y aunque haya pasado lo más duro, todavía queda lo más difícil, que no es sino recomponer las piezas rotas. 

Una vez más. Confundo tanto los recuerdos, la fiesta que hacía por dentro al verte, los ratos en los que el mundo entero se resumía en ti con esta nueva realidad, que a veces parece que aún no te has marchado. Entonces todo deja de importar, y caminar es fingir que andas, reír fingir que disfrutas, y todos los abrazos son simplemente todos los abrazos que te daría ahora mismo. Porque tengo que fingir, caminar y reír para que no se me inunden los ojos. Vivir lo más rápido posible. No dar tregua al espanto. No morir como muero cada vez que tengo delante un folio en blanco.

Mis dedos no se acordaban de ti hasta que te rozaron. Entonces reconocieron todos los rincones de tu cara, y ya no hacía falta mirar. Te tengo tan dentro que podría dibujarte nítida si realmente supiera, pero tengo que conformarme con poner palabras a la sensación de contarte las pecas de la cara mientras tú me mirabas curiosa, esperando que levantara la vista y me encontrara de nuevo contigo.


Otra vez volví a abrirme la herida. Te echaba de menos.
Alguna vez dejaré de caer. 


Little sub.


No hay comentarios :

Publicar un comentario