Ahora sí



Seré muy breve, como Nacho Vegas.
Hacía tiempo que buscaba algo como esto. Un lugar donde vomitar las ciento cincuenta mil cosas que pasan/ocurren por mi cabeza a lo largo del día que, por falta de un espacio se han quedado volando y no van a volver. Voltaire acertó cuando dijo aquello de "Que me venga la inspiración pero me pille con un lápiz" (algunos atribuyen la cita a otros, pero da igual, el caso es que es una verdad como pocas y quien haya escrito, incluso pensado, algo importante sabrá de lo que hablo).

 


Black Sub es una instrospectiva a todo ello. Un viaje interior, a veces carente de sentido, para poner orden en mí mismo. Siempre fui más de escribir que de hablar, así que os contaré cosas con la tipografía Courier, que es la más periodística que Blogger me ofrece. Porque soy periodista. Joven periodista cansado del periodismo de este país de mierda (es difícil omitir ese calificativo cuando hablo de país, aunque suene antipatriota o muy republicano), fotógrafo por fuerza aunque cada vez con más pasión, escritor a ratos (menos ratos de los que quisieran algunos amigos y mi madre) y un montón de cosas más, que ya irá descubriendo quien me siga. Al menos, creo, no tengo faltas de ortografía, y eso en un país de mierda como el nuestro lo considero casi una propuesta de matrimonio directa saltándose la pedida de mano a mi padre.

Black Sub es de Little Black Submarine, la canción de los Black Keys que resume parte de la filosofía de este blog. Una canción, todo hay que reconocerlo, que me ha taladrado la cabeza desde que la descubrí y que he repetido cantando y sin cantar más de doscientas veces en esta semana (estamos a martes, y no miento). No es mi canción preferida, pero es mi canción. A veces me inspiran cosas que no entenderéis. Esta, en concreto, me ha lanzado al mundo blogger.

Oh, can it be?
The voices calling me
They get lost and out of time.

 
Por favor, suban el volumen. Con todos ustedes...

 


Por eso, y para no contradecir la primera línea de este post, termino. Little Black Submarine es política, es literatura, es cine, es humor (absurdo), es amor. Puede que mucho amor. Whole lottla love*. No se levanten. Me voy yo, pero volveré.

Por cierto, la foto de la cabecera, de la que estoy enamorado desde la primera vez que la vi, es de Dominique Issermann. Toda mi admiración y toda mi envidia a la fotógrafa documental francesa de Leonard Cohen que un día descubrió (como yo) la fotografía de moda y allí se quedó a vivir. Recomendable 1000%.


Little sub


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