- Los partidos minoritarios ya no son productos televisivos de pancartas. Hay que tenerlos en cuenta. La forma de hacer política está cambiando.
- La falta de autocrítica en los discursos postelectorales son una muestra más de lo lejos que está la política del ciudadano.
- La cobardía de Rubalcaba y Rajoy al no acompañar a sus candidatos es lamentable. Cualquier dimisión llega tarde, aunque todavía sirve.
- La respuesta del ciudadano es pacífica, en silencio y más contundente que las pelotas antidisturbios. Limitar la libertad de expresión con leyes anti manifestaciones pasan factura. Son un paso atrás al que nadie quiere volver.
- La juventud tiene que tomar el relevo y pedirlo a la fuerza. Susana Díaz es el ejemplo más claro en el PSOE.
- Las redes sociales han demostrado que son el arma más eficaz contra la Administración opaca del Gobierno. A falta de jueces, buenos son votos para acabar con el bipartidismo. El bombardeo de escándalos y corrupción en internet ya no queda impune.
- El bipartidismo crea rechazo y se convierte en nacionalismo en Cataluña y País Vasco. Y damos gracias de no tener partidos tan radicales como en Francia.
- Las leyes homófobas y racistas son para otros países, no para España. Vox no representa nada.
- La falta de actitud para resolver problemas es tan patente que ha cansado al más escéptico. Cualquier mensaje de victoria es una parodia.
- Echar las campanas al vuelo puede ser un error para los grupos minoritarios. Se ha votado con rabia y hartazgo, y Podemos en solo cuatro meses ha sido el hombro donde han llorado muchos, pero tiene que afianzar sus posturas y demostrar que no son fruto de la euforia, viene para quedarse y no ser una bisagra temporal.
Little sub.
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