Capítulo XI: Un par de balas






Te escuché entrar por la puerta de atrás 
De la cárcel de un recuerdo.
Te vi caminar sigilosa por el calendario 
Con los ojos abiertos como baldosas 
En mitad de un terrario.
Era noche cerrada y más que mirar, nos adivinábamos.
Al fondo dos luceros disimulaban bailar entre ellos
Y tú, sin apenas tiempo para parpadearnos, 
Ya me habías alicatado el alma como los trileros 
El bolsillo de los turistas de la calle Mayor, 
Solo que esta vez no saliste corriendo 
Al escuchar venir a los maderos.
Desde entonces empecé a creer en los milagros, 
Y ahora no hago más que disparar 
Balas a la luna para que se apague 
Y quedarme a oscuras contigo.


Little sub 
(Fotografía: Greg Kadel)


No hay comentarios :

Publicar un comentario