Me
olvidé de soñar porque vivir era más importante. Me olvidé de medir
porque las reglas no acotan, sino alargan, el espacio que me separa de
tu sonrisa. Olvidé las excusas. Olvidé no mirar de frente, y aunque no
lo sepas, todavía cierro los puños si levanto la vista y te encuentro
delante.
Me olvidé de robarle frases a los libros porque preferí escribir de tu trazo. Me olvidé de buscarte porque te encontraba en todos los lugares, en todas las ciudades, aunque en realidad no fueras tú, sino alguien que intenta parecerse a ti. Olvidé conversaciones tontas, porque prefiero quedarme mudo a tu lado. Olvidé el tiempo que había pasado hasta encontrarte, y cuando caí en la cuenta de lo que había esperado, empecé a contar lo que nos quedaba para seguir andando. Olvidé que la música suena de tu boca y lo demás es fantasía. Olvidé el viento el día que te conocí, que no había luces y todo estaba tan claro, que la marea subía para rozarte y que temblé con el primer abrazo.
Y me olvidé de todo porque la amnesia que provocas es tan dulce que no hace falta ya soñarte, medirte, buscarte, escribirte, y todo parece tan fácil que da miedo o parece una broma hasta que te miro y sigues ahí, esperando que levante la cara y sonreír cuando apriete los puños otra vez de puro nervio. De puro miedo.
Little Sub.
Me olvidé de robarle frases a los libros porque preferí escribir de tu trazo. Me olvidé de buscarte porque te encontraba en todos los lugares, en todas las ciudades, aunque en realidad no fueras tú, sino alguien que intenta parecerse a ti. Olvidé conversaciones tontas, porque prefiero quedarme mudo a tu lado. Olvidé el tiempo que había pasado hasta encontrarte, y cuando caí en la cuenta de lo que había esperado, empecé a contar lo que nos quedaba para seguir andando. Olvidé que la música suena de tu boca y lo demás es fantasía. Olvidé el viento el día que te conocí, que no había luces y todo estaba tan claro, que la marea subía para rozarte y que temblé con el primer abrazo.
Y me olvidé de todo porque la amnesia que provocas es tan dulce que no hace falta ya soñarte, medirte, buscarte, escribirte, y todo parece tan fácil que da miedo o parece una broma hasta que te miro y sigues ahí, esperando que levante la cara y sonreír cuando apriete los puños otra vez de puro nervio. De puro miedo.
Little Sub.
Los pelos de punta para variar, q bien escribes aggr!
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